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Reforzar y proteger la salud mental de los jóvenes con menos oportunidades
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Promover el bienestar emocional y la resiliencia

Los jóvenes con una salud mental más débil corren un riesgo especial porque son un blanco fácil para la manipulación. Las noticias falsas en la sociedad suelen crear un sentimiento de confusión, pánico, pero también de insatisfacción con el estado de la sociedad.

Conclusiones de los participantes en los cursos locales de alfabetización mediática, enero de 2023

Reconocer que la salud mental es una parte esencial de la salud general es el primer paso para apoyar la salud mental de los jóvenes y de la población en general. La promoción y la prevención eficaces son importantes para mejorar el bienestar mental y la resiliencia, prevenir la aparición y la carga de enfermedades mentales y reducir la necesidad de atención de salud mental.

Cómo crear capital individual para la salud mental:

Aplicar estrategias centradas en el refuerzo de las habilidades emocionales y cognitivas, los conocimientos, las capacidades y las actitudes.

Programas de aprendizaje que fomentan la competencia para vivir, aprender y trabajar con eficacia, la resiliencia para gestionar y adaptarse a los factores estresantes de la vida y la capacitación para tener confianza, capacidad de elección y control en la propia vida.

Desarrollo de habilidades para la comunicación, el pensamiento crítico, la toma de decisiones, la resolución de problemas, la autoconciencia y los comportamientos en el ámbito de la autoacreencia.

Desarrollar la capacidad de afrontar el estrés y la adversidad y, al mismo tiempo, tener un sentido de esperanza, identidad y propósito.

Los factores de protección de los atributos individuales que afectan a la salud mental pueden ser el desarrollo de una autoestima y una confianza sanas, el desarrollo de la capacidad para resolver problemas y gestionar el estrés y la adversidad. Además, hay que trabajar la capacidad de comunicación, la salud física y la forma física. Es esencial desarrollar atributos como el autocontrol, la resiliencia y la confianza para que las personas estén preparadas para hacer frente a las adversidades a las que se enfrentarán a medida que envejecen (OMS, 2012).

Involucrar y empoderar a las personas con experiencias vividas valorando su visión y dándoles voz, elección e influencia es un paso vital hacia la transformación de la salud mental. El empoderamiento proporciona a las personas con experiencia vivida una mejor comprensión y control sobre sus vidas (OMS, 2010).

Hay distintos grados de participación, desde la consulta hasta la toma conjunta de decisiones, y desde la participación en la prestación de servicios hasta los servicios dirigidos por el usuario. Capacitar a las personas para que tengan control sobre su vida y su atención de salud mental infunde dignidad personal, valor y respeto. Puede aumentar la autoestima y la confianza. También proporciona a las personas un nivel de elección y autonomía que de otro modo no habrían recibido (OMS, 2022b).

Los enfoques basados en el contacto social con personas con trastornos mentales son especialmente eficaces. Las personas con experiencias vividas, incluso en organizaciones dirigidas por iguales, pueden ser importantes agentes de cambio. Pueden aumentar la sensibilización y la aceptación entre el público en general y, de este modo, fomentar los conocimientos sanitarios sobre salud mental (OMS, 2022b).

Las estrategias mencionadas que implican a las personas con experiencias vividas son la forma basada en la evidencia de reducir el estigma en la comunidad. Las redes y organizaciones dirigidas por iguales desempeñan un papel clave a la hora de permitir que las personas con experiencias vividas se impliquen en su atención. Las redes pueden ser una fuente vital de apoyo mutuo para los usuarios de los servicios de salud mental. El Plan de acción integral de salud mental 2013-2030 pide que se adopten medidas que ayuden a las organizaciones de personas con trastornos mentales a participar en la reorganización, la prestación y la evaluación y el seguimiento de los servicios. (OMS, 2022b).