Comprender los estereotipos y prejuicios sociales
Las personas que padecen enfermedades mentales suelen ser estigmatizadas, rechazadas, discriminadas y privadas de sus derechos básicos, incluido el acceso a la atención sanitaria básica (OMS, 2013). Uno de los mayores obstáculos a la demanda de atención de salud mental es el estigma asociado a las enfermedades mentales. En todo el mundo, las personas que padecen enfermedades mentales son objeto de un estigma y una discriminación profundamente arraigados (OMS, 2022b).
El estigma social
La sociedad en general tiene una visión estereotipada de los trastornos mentales y de cómo afectan a las personas. Se suele suponer que las personas con trastornos mentales son perezosas, débiles, poco inteligentes o difíciles (OMS, 2010).
Obstáculos para buscar ayuda
El estigma y la discriminación suponen barreras para la búsqueda de ayuda y la participación en la atención, mientras que las estimaciones actuales son que las condiciones de salud mental afectarán a una de cada cuatro personas a lo largo de su vida, pero casi dos tercios de las personas con condiciones de salud mental no buscarán tratamiento (ONU, 2017).
Según un estudio sistemático de Velasco et al. (2020), la barrera más importante para buscar ayuda en relación con los servicios de salud mental era el estigma, seguido de las actitudes y creencias negativas sobre los servicios y los profesionales de la salud mental. Además, pocos estudios relacionan la gravedad de los síntomas con la búsqueda de ayuda, donde una mayor sintomatología se asoció con una menor intención de buscar ayuda.
Τla necesidad de un apoyo eficaz
A menudo las personas optan por sufrir trastornos mentales sin alivio, en lugar de arriesgarse a la discriminación que conlleva el acceso a los servicios de salud mental. Sin embargo, con el apoyo adecuado, la mayoría de las personas con trastornos mentales graves pueden funcionar a un nivel social y económico muy alto, manteniendo excelentes relaciones y funcionando bien en el empleo (OMS, 2022b).
Alfabetización sanitaria
La escasa demanda de atención de salud mental también puede estar motivada por los bajos niveles de alfabetización sanitaria sobre salud mental, lo que incluye la falta de conocimientos y comprensión de la salud mental, así como las creencias y actitudes predominantes sobre la salud mental y la atención de salud mental eficaz.
La realidad es que la mayoría de la gente no tiene acceso a información basada en pruebas sobre las oportunidades que pueden promover su salud mental. Mientras tanto, las actitudes negativas generalizadas siguen devaluando y perpetuando la discriminación y el maltrato de las personas que viven con trastornos mentales (OMS, 2022b).
En una revisión sistemática realizada por Velasco et al. (2020) sobre las barreras, los facilitadores y las intervenciones dirigidas a las conductas de búsqueda de ayuda para problemas de salud mental comunes en adolescentes, los jóvenes informaron de una falta de conocimiento sobre la salud mental y el sistema de apoyo, lo que conduce a una sensación de inseguridad y posiblemente a un retraso en la búsqueda de ayuda.
Entre los hallazgos importantes se incluyen la presencia de estigma, la falta de conocimiento sobre los problemas de salud mental, el anhelo de autosuficiencia y la sensación de impotencia expresada por los jóvenes en diversos contextos y países (Westberg et al., 2022).
La mejora de los conocimientos sanitarios entre los jóvenes puede facilitar la búsqueda de ayuda a través de mecanismos de concienciación sobre la disponibilidad de servicios y el reconocimiento de síntomas (Velasco et al., 2020).

Comprender los retos únicos a los que se enfrentan los jóvenes con menos oportunidades y fomentar un entorno de apoyo que anime a buscar ayuda implica desarrollar la empatía y aumentar la concienciación y el conocimiento de la población general sobre los problemas de salud mental.
